El Sueño de la Razón produce monstruos. Elloboestaaqui Trademark…

EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE
MONSTRUOS

    Tal vez no lo creas, pero, la verdad, no me seduce pasarme todo el día protestando, prestando atención a cosas estúpidas y tirando de ironía, escribiendo sobre políticos corruptos, la hinchazón de la burbuja inmobiliaria, de los caciques de la derecha, los intereses abusivos de los bancos o el mareante coste de las hipotecas. Te confieso que me cansan los curas y la dedicación que prestan a los niños y a yacer con los niños, o los que ven cómo trascurre la vida sentados en la cuerda floja con las palomas. No es que me emocionen los desvaríos paranoicos de la gente que llora arrodillada ante una tapia o la imaginería de cartón-piedra de uno de esos visionarios celestiales que habitan los templos. Me resulta aburrido hablar de las grandes injusticias, de los que arrastran sus penas por la calle y no tienen dinero para pagarse la peor pensión o un cartón de vino, o de las multinacionales que aplastan a unos trabajadores que malviven en sus ratoneras de alquiler contemplando cómo su dinero desaparece por la puerta. Sí. No puedo decir que me seduzca escribir sobre la guerra o de los hombres que suelen perecer en ellas, mientras otros despliegan las fichas recostados en sus poltronas y discuten cómo repartirse el botín. Supongo que podría escribir de toda esa gente hambrienta; de esos chiquillos con sus cuerpos enfermos que consumen sus esperanzas entre los escombros de los campos de concentración financiados con la desvergüenza de los gobiernos extranjeros, o de los que agonizan en un hospital sin que ningún milagro asome la cabeza por la puerta. No perderé un segundo predicando acerca de los sumos sacerdotes de la raza que copan editoriales y portadas en los periódicos y noticiarios donde cocinan sus verdades, de la financiación de los partidos, del fraude a la hacienda pública, la prevaricación, el cohecho, el blanqueo de dinero, del tráfico de influencias, de la manipulación de las masas… No me resulta atractivo hablar de las prostitutas que montan guardia en los callejones oscuros, de los que se arrojan por la ventana porque van a desahuciarlos de sus casas, de las mentes atormentadas por la esquizofrenia y la paranoia, de la gran depresión y la caída de la bolsa o la catástrofe ecológica diaria que está acabando con la jodida madre tierra. Sin embargo, tampoco me apetece escribir cosas demasiado complacientes, lanzar cumplidos jabonosos y falsas lisonjas, regalar mi benevolencia a la epidemia de mediocridad que pudre las librerías de novedades, o referirme a toda esa hipócrita parafernalia de buenas maneras y palabras amables que contentan a todo el mundo y que me hacen sentarme una hora en el retrete. Me resulta tedioso hablar de los artistas, de las rémoras vitalicias que han conquistado la vitrina, del fondo de armario de los museos de arte conceptual y los mojones que pululan por las salas de exposiciones, de los poetas de rima fácil, de los dueños de la métrica, de la metáfora, de la belleza y el amor de los hombres bellos que sueñan y sufren bajo el influjo de la luna llena. Es por eso que no tengo intención de hablar de lo jodido que está todo, de lo fácil que es divagar y hacer demagogia con las cosas que queremos olvidar cada día. El racismo, la explotación laboral o el auge del ultraderechismo europeo. Y es más o menos cierto. De vez en cuando no tengo demasiadas ganas de escribir. Lo que pienso no es sencillo. Tampoco agradable o fácil de digerir. Pero es lo que es, y alguien tiene que encargarse del trabajo, por sucio que sea. Basura, casquería, despojos, bajos fondos, corruptela política, esos son los asuntos del Lobo. Mi nicho de negocio. Así lo tildan los neoliberales. Supongo que la mayor parte del tiempo, no hay demasiado que decir y que el silencio resulta, casi siempre, la mejor respuesta de todas las posibles, aunque apuesto toda mi calderilla a que Billy el Niño y sus compinches torturadores de la DGS o de los Grupos de Tareas argentinos no pensarían lo mismo.
Ya ves, muchacho. A veces, aparcar la tinta y el verso, y calentarme la garganta con algo de cerveza o sentarme en la cama a esperar a la inspiración o contemplar el fracaso del mundo a través de la ventana mientras afilo mi pluma de carnicero, hacen que me sienta bien.
 

35 comentarios sobre “El Sueño de la Razón produce monstruos. Elloboestaaqui Trademark…

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    1. Que a mí me conste fue acuñada por Francisco de Goya, el pintor zaragozano. La frase pertenece a un aguafuerte de los grabados de la serie Caprichos, el número 43, y éste, data de 1797, 47 años antes del nacimiento de Nietzsche. En cualquier caso, el texto alude al título del grabado.

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  1. •~…boom, leerte fue como puñaladas que no lograban romper la del todo, ni hacer que desangrara… quede con ganas de más, ve al tintero para que sigas mojando la pluma…, si te quedas sin tinta busca sangrar la punta de los dedos, pero no dejes de expresar…~•

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  2. Magnífico escalpelo de conciencias. Leerte es como un trago de revitalizante amargo que zarandea nuestra cotidiana aquiescencia, ese manido “las cosas son como son”. Por favor, no dejes nunca de darnos nuestra dosis, y a ser posible aumenta la hiel. Ojalá algún día no fuera necesario. Un saludo y gracias por la sacudida.

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  3. Pueden intentar reducir a la nada al personal, habiendo lobos, aunque parezca que triunfan, lo tienen muy muy dificil. La gran derrota la produce el desánimo. Espero que estas letras caigan en terreno bueno y fructifique. Me gusta de la A a la Z. Saludos.

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  4. Es necesario que siempre haya gente protestando contra los políticos, en mi opinión, contra todos. Da igual el color o las siglas bajo las que operen, todos ellos son muy criticables y podrían, que digo, deberían ser mejores. Ya para empezar, debería estar normalizado que cualquier persona que tuviese un delito en su haber fuese inhabilitado para la política en general.

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  5. La verdad es que tenía ganas de decir que me encanta el diseño de tu blog, pero no encontraba dónde :D. Las entradas molan mucho y las animaciones y dibujos otorgan un color muy particular a tus artículos.
    Te expresas muy bien, pero me cuesta seguir el hilo cuando se trata de reflexiones, como en el caso de esta entrada. Supongo que estoy acostumbrado a leer en formato relato, como tu Cortázar en Nueva York: limitaciones que tiene uno y de las que cuesta desprenderse.
    En fin, espero poder encontrar más relatos tuyos por aquí. Pero te felicito por tu creatividad y tu estilo, me gustan mucho.

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