Y señoras y señores, Tierra Quemada, ya, por fin

 
     Fue un mediodía de 2007 cuando recibí aquella llamada. La voz de mujer que me habló, me comunicó que era uno de los finalistas del Premio Joven de Novela de la Universidad Complutense, por Diatriba de la parte de atrás. Yo estaba lo suficientemente anestesiado como para que la noticia arquease siquiera una de mis cejas. La mujer dijo que me llamarían si resultaba el ganador del certamen. No fue así, por supuesto. Por aquel entonces, me pasaba el día entre pastillas, café y botellas de oporto. La cosa no iba bien, o quizá sí. Escribí Diatriba de la parte de atrás envuelto en una vorágine indescriptible de drogas (farmacéuticas), alcohol e inspiración, que mi hicieron vomitar aquel libro en las poco más de 30 horas de vigilia que mi cuerpo soportó. No me sorprendió no ganar. No gano nunca, pero no recuerdo que lamentase ni un segundo aquella derrota.
 A aquel inédito, lo siguieron otros. Novelas, poemarios. Las pastis desaparecieron. Luego vino el gran debut. Recuerdos de la cisterna. Recuerdo cuando me dijeron de la editorial que iban a publicarlo. Caminaba por la Avenida de Barcelona en Madrid, a la altura, más o menos de la Escuela Pública Arte Diez, mendigando un trabajo que ninguna agencia de trata de carne (humana, claro) me llegó a dar. El libro se publicó, e incluso llegó a mi casa. Como tantos, fui hasta la estafeta de correos a buscar una caja con libros. No pesaba demasiado. Joder, era poesía. La lleve a casa y allí la dejé, sobre una mesa y sin abrir. Luego me fui. Seguro que a un bar. La caja estuvo en el mismo lugar un par de días antes que llegase a desgarrar el precinto. No había un motivo. Ninguno. Era el primer libro que me publicaban. El primero. Luego la vida continuó. Seguí escribiendo. Y escribiendo. Y escribiendo. Nació El Lobo está aquí. Aulló y vino Lobo come lobo. Vino Versátiles y vino también Jose, su loco editor. Una nueva caja. Llegó a casa una tarde. Esa vez la abrí. Tomé un ejemplar y le eché un vistazo por encima. Claro. Lo olí. Luego tomé un par de fotos y las publiqué en Fakebook antes de cerrar la caja hasta que alguno de vosotros tuvo a bien abrirla y llevarse su poemario a casa. Después empezó el rockandroll. Los libros colectivos. Las idas y venidas. La carretera y manta. Conocer más gente de la que nunca había conocido antes. Recitar de escenario en escenario. Las redes sociales. Nuevos amigos.
 Hoy, o quizá mañana, aparecerá un repartidor por la puerta. Le diré que soy Rafael López Vilas y le daré un número de dni a cambio de una nueva caja que terminará posada en otra mesa. Una mesa distinta y sin embargo, la misma mesa. 
 Te confieso que no siento nada al ver un libro mío. Nada bueno. Nada malo. Es un libro. Admito que publicar es, en cierto sentido, cojonudo, y que lo que escribo guste a alguien, está bien. Pero está bien por ti. Bien por ella. Bien, por quién sea. Yo ya hice lo que quería. Disfruté de mi momento al, precisamente, escribir. Sé que soy el tipo más egoísta del planeta cuando se trata de ello. Que me importa un carajo lo que queda afuera. Los sentimientos de nadie. Lo que siente nadie. Sólo lo que escribo. Escribir. Eso es lo más importante. Lo que de verdad desgaja mis tuétanos y exprime la mierda que vive aquí adentro.
 Hoy llega a vosotros Tierra Quemada. Llega, claro, para quienes quieran hacerse con ella. Esta novela, irá bien o irá mal. Mejor o peor. Algunos la leerán, y habrá a quienes guste y a quienes les parezca que el papel en que está impreso el libro, no sirve siquiera como papel de váter. Y estará bien. Bien por ellos. Bien por vosotros. Yo, queridos todos, hice lo que quería, y como Frankie en voz de Paul Anka, lo hice, a mi manera. Porque, joder. De eso se trata.  
Debo decir que han surgido algunos inesperados problemas de última hora que, desgraciadamente, o quizá por suerte, harán que Tierra Quemada no esté disponible vía web durante unos días, y todavía falta la lista de librerías que dispondrán de éste en sus estantes, pero los que así gusten, pueden acercarse a cualquier librería y encargar su ejemplar (Tierra Quemada. Versátiles Editorial 2020), donde lo recibirán en cuestión de pocos días. 
Los interesados sólo tiene que indicar;
  *TÍTULO: TIERRA QUEMADA
  *EDITORIAL: VERSÁTILES EDITORIAL
  *DISTRIBUIDORA: MALA HIERBA LIBROS
Sí, amigos. Tierra Quemada. Por fin.
Gracias, siempre, A José Ángel Garrido Cárdeno, capitán de esta locura, y a Adolfo Gilaberte y a Diego Horschovski por embarcarse junto a la orquesta en mi Titanic.

#TierraQuemada #Rafaellopezvilas #Versatileseditorial #Publicación #Novedad #Librerías Ver menos

14 comentarios sobre “Y señoras y señores, Tierra Quemada, ya, por fin

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  1. Tengo que reconocer que me sorprende mucho que seas capaz de tener una caja con “tus” libros sobre una mesa dos días sin abrirla… Si fuese yo creo que no llegaría a posarla sobre la mesa antes de empezar a arrancar el precinto con ansias… jajaja. Pero como eso no ocurrirá tampoco me preocupa demasiado.
    Enhorabuena por tu nuevo libro. Y mucha suerte. Espero que avises por aquí en cuanto se pueda comprar por la web. Yo seré una de las compradoras, seguro.
    Un abrazo.

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    1. Entiendo esa sorpresa. Seguro que no resulta muy común, pero, la verdad, es que es así. De hecho, me llegaron los ejemplares para una presentación, probablemente en enero, y ahí están, en su caja, tan ricamente. Y muchas gracias. De verdad que sí. Por supuesto en cuanto esté disponible en web lo haré saber. Un abrazo!

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  2. Muy buena introducción, ideas claras y contundentes de escritor firme en conceptos que algunos no saben entender… suerte y el camino que te lleve a las mesillas de noches sea enorme. Me gusta. Salud y saludos.

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  3. Bravo señor EL LOBO

    Tu escritura es sentida y profunda. se pueden romper palabras, romper tabúes, ampliar horizontes, siempre bajo cierta modestia.

    Escribes grandes, apasionadamente, enfermizas (drogas), inflamadas y tantas otras emociones.

    A partir de una sencilla descripción sobre su libro TIERRA QUEMADA puede atraer al lector y despertar su curiosidad. Beberé con vino de Oporto contigo. Hay tambien un vino tinto en Portugal llamado VERSATIL.

    Gracias por tu amistad mientras lees mis humildes poemas.

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