Fin. La luctuosa vecinanza del Lobo. By Elloboestaaqui.

FIN
   Algunos de los que han leído mis poemas, ya saben que no es la primera vez que mento el cementerio que está frente a mi casa. Es grande y con una gran tapia de piedra contra la que muchos fulanos se paran a mear. Cuando me preguntan dónde vivo, la mayoría esboza una mueca espeluznante al enterarse, como si les horrorizase la idea de habitar en un lugar así. A mí me gusta. Está lleno de árboles hermosos y muchas de las tumbas están adornadas con esculturas que visten pijamas de musgo y liquen. Además, como vecinos, los muertos son muy discretos y resultan de lo más silencioso. Mi padre es uno de ellos. Que yo recuerde, es lo más cerca que hemos estado nunca.
Acaban de doblar las campanas. El entierro ha comenzado. El cuervo encabeza la comitiva soltando los latinajos de su monserga. Detrás, marchan los familiares. Los amigos. Los conocidos. Quién sabe. Quizá se derramen algunas lágrimas que empapen la tierra con el dolor de la ausencia o sea el principio del apocalipsis Zombi. Todos siguen al coche fúnebre. Da la impresión que el trabajo del chófer no es muy animado, pero tampoco parece que el tipo sude. Tras él, viaja el sueño eterno del muerto. Es un trozo de carne fría. Como el pavo de navidad o las sobras de pollo con las que tu madre solía hacer croquetas. Igual que una lata de conserva pasada de fecha. La verdad, no sé qué sentido tiene. El acolchado de satén. El traje. El sermón, las palabras de consuelo. Se acabó, y aun así, todo tiene algo de ridículo. No hay nada que se pueda decir. Nada apropiado. El muerto está muerto. No sufre. No siente. Los que se quedan, sí. La vida es un poco eso. Después de esta tarde, la gente se olvidará de ese individuo. Su nombre. Sus virtudes. Sus defectos. Quizá no ahora, pero, lo harán. El tiempo nos devora y disemina lo que fuimos en las páginas del olvido mientras los pájaros cagan sobre el nombre que han grabado sobre nuestra lápida.
Vivimos demasiado rápido. Vivimos sin saber que estamos vivos, y nos pasamos el rato tratando de ignorar que ese día llegará, que tarde o temprano, lo hará. Da vértigo mirar atrás y pensar en qué lugar del cable te encuentras, mientras los granos de tu reloj de arena se descuentan y el afilador abrillanta la guadaña que segará tu sombra cuando llegue la cosecha.
Entretanto, el enterrador y su ayudante aguardan su momento. El cura mira el reloj de reojo. Su trabajo no se diferencia demasiado del de los vendedores de ataúdes. Cielo, purgatorio, infierno, caoba, castaño, pino. Cada uno intenta colocarte lo que vende como puede, aunque, al final, lo único importante es el festín que celebran los gusanos a tu cuenta. El sepulturero pone el último ladrillo en la tumba y alguien llora su tragedia sumido en un frío mar de tristeza. Jamás volverá a hablar con ella. Nunca más la admirará mientras sonríe, ni jamás volverá a consolarla. Está muerta. Se acabó. Ahora es sólo un fiambre.
Dos urracas se miran a los ojos en la rama de un ciprés. El cura se larga tras cobrar su bendita minuta. El cortejo se disuelve y, al terminar la tempestad, sólo queda la silueta de una mujer que mira la tumba con fijeza. Las campanas suenan de nuevo. Otro cura. Otro cortejo. Otro muerto. El giro de la ruleta no se detiene. Cierro la ventana. En la tele del bar del tanatorio están poniendo Sálvame.
 
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21 comentarios sobre “Fin. La luctuosa vecinanza del Lobo. By Elloboestaaqui.

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  1. ~…mientras te leía me surgieron preguntas, pero solo diré algunas; ¿existen temporadas bajas en los comentarios?… y eso me lleva a más preguntas ejemplo; ¿si el sepulturero se alegra de que alguien muera? … a mi no me gusta el drama de los cementerios (ritual de las Iglesias), pero sin embargo me encanta cuando están solos, caminar y acostarme sobre las tumbas… Lobo, ¿te llega a tu casa el olor a orín? Debes tener tremendo espectáculo desde allí…saludos y me encantó!~

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    1. Por orden:
      1- Sí, sean comentarios o cementerios. En las de comentarios como el resto del año se dice cualquier cosa, pero más bajito. Si son cementerios, también, y los ataudes tienen oferta de 2 por 1.
      2- El sepulturero se alegra como todo el mundo de la muerte de alguien, pero es un tipo muy discreto y no se le nota.
      3- No. Vivo muy alto.
      Y me alegra que te gustase. Saludos!!

      Le gusta a 1 persona

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