Round Midnight. La vigilia del Lobo…

 Vigilia de medianoche
    Hace veinte minutos que miro la pared con fijeza. Siempre he sentido debilidad por el papel pintado. Mantiene ese aire decadente que impregna las habitaciones de motel barato que retratan mi pasado. Las formas encajan. Todo lo hace a su manera y las sombras descosen su fragilidad arrebujadas en un tibio manto de ausencia. Da la impresión que los libros me observan por el rabillo de sus lomos, enfrascados en las historias impresas en sus páginas, hacinados en los estantes. Estoy sentado y espero, agavillado a la espiral de humo de un cigarro que alumbra la noche con el run-run de su crepitar. El silencio se ensancha en los altavoces del aparato de música y la pantalla del ordenador refleja mi rostro con fatiga. Tras el cristal, la ciudad bizquea somnolienta, casi irreal. A veces, imagino qué se esconde detrás de esa maraña de ventanas. Personajes, escenarios, historias. Vidas. Las combinaciones son infinitas.  
La gente folla en sus casas, apilan ladrillos de Ken Follet en la mesilla o se hacen pajas a dos manos mirando el canal porno, mientras otros prefieren arrullarse con los versículos de la biblia, tomarse un Lexatín con hielo o acariciarse los pezones con la afilada agudeza de una navaja. Cada uno se masturba como quiere. Al terminar, sus mentes se aletargan sumiéndose en un plácido sueño. Tienen la conciencia tranquila. La mayoría son buenos ciudadanos. Progres o aspirantes a progres. Autónomos o trabajadores por cuenta ajena, desempleados. Tipos modernos que pagan sus impuestos, que comparten reivindicaciones y videos de koalas en Facebook, y sienten el palpitar de su corazón al firmar una petición de Change.org o al comer su tortilla de huevos ecológicos.
Todo va bien. La cosa funciona. Fluye. O casi. Y si no lo hace, lo hará. El futuro siempre será mejor, aunque eso no es lo que reza la letra pequeña del prospecto. La muerte te está esperando. Prefieres no pensarlo, pero lo está. Por eso toda esa pantomima celestial y el tomococho de la vida eterna, aunque en el fondo sospechas que es casi tan cierto como lo eran los Teleñecos de Barrio Sésamo.
Es lógico que sientas miedo, pero, muchacho, esto sí que es lo que hay, y no aquellos recortes de los viernes de M. Mariano desde el plasma, el milagro económico de Rodrigo Rato o el Jaguar invisible del marido de Ana Mato que te comiste sin rechistar mientras olvidabas los apuntes contables de Bárcenas.
En serio, amigo, no pretendo aguarte la fiesta, aunque, sí; es un hecho; vas a palmarla, pero, hazme caso; tú no te desanimes. No le des más vueltas y olvídalo. Ya tienes suficiente con lo que publican los periódicos. Imagino que tu cabeza reventaría si supieses alguna vez lo que no dicen. Aunque tú no quieres saberlo, y prefieres jugar al mismo jodido juego al que juegas siempre y ocultarte bajo tu inexpugnable fortaleza de mantas. Dicen que la ignorancia da la felicidad, pero estaría bien que incluyesen un flamante carné de gilipollas con tu foto en el lote.
De vez en cuando, por las noches, siento una profunda repugnancia al contemplar cómo gira la ruleta, mientras la daga de la decadencia hinca su locura en un mundo que sucumbe destruido y todos siguen el enlace retransmitido en streaming por Youtube. La desolación se acabó. Se acabó la aflicción. La tristeza. El pueblo no merece ser salvado. Matrix tenía razón. Somos un virus. Hombre comiendo hombre. Aplastándolo. Triturando su carne de gallina hasta la extinción infinita.
Sé que la revolución no se encuentra tras esas ventanas. La revolución no fue ni será. Se quedó en algún lugar, traspapelada entre las noticias que silenciaron los dueños de las televisiones o en los despachos de los consejos de administración multinacional. Entre las mentiras y los discursos y los libros que nos enseñaron que no, que no podía ser. Que la libertad y la justicia eran sólo una falacia y que debíamos confiar en las divinidades, en los reyes, en los mesías parlamentarios que dignificaron sus engaños con el triunfo de nuestro fracaso.
Pero yo no puedo hacer nada. Esa es la cantinela. La excusa. El mantra que se repite, como una vieja leyenda traspasando las cuchillas que trazan las fronteras. De modo que ahora, tan sólo cabe esperar. Esperar a que amaine la tormenta y llegue la inspiración. A que lleguen los versos. Quizá un copa de amor o un beso frío. Nada es seguro, salvo la muerte, pero eso, ya te lo dije. Apago el ordenador y restriego el cansancio de mis ojos. Me voy a dormir.  
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20 comentarios sobre “Round Midnight. La vigilia del Lobo…

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  1. Estamos positivos!! Comparto tu visión de esa vacía y absurda distracción que es la vida de la mayoría, pero entonces, por ejemplo leo o miro la pintura de william Blake y surge la intuición de que hay algo más…por supuesto, ese algo no está en las casas de Ikea, en los brunch de Instagram ni en las redes, más bien es un agujero en la red…

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  2. Caramba, lobo, me has pillado con la guardia baja —bueno, más baja de lo habitual, que ya es decir—, y me has emocionado. De habitual me siento tan en sintonía con lo que expresas —o tus personajes—, me empapa con tanta facilidad, que perdido en el mensaje olvido lo bien que escribes. Ahora ha sido una de esas veces en la que recupero el asombro ante la maravilla de tu escritura. Me pregunto si la utilizarías para defender postulados totalmente opuestos. Tienes razón, es una chorrada de pregunta. Un saludo, que me espera una pared de William Morris.

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    1. De entrada muchas gracias, eres muy amable. Escribir se puede escribir de cualquier cosa. De esto y de lo contrario. Para eso está la imaginación y la documentación. Luego la técnica e inspiración personales. Y ya está. Bueno o malo, violador o víctima, en el fondo, tanto da. Un abrazo, y disfruta con Morris

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  3. A decir verdad yo soy un completo autodidacta. Comencé a escribir poemas por distracción y para llenar mi tiempo de jubilado. Lo digo porque te quiero aclarar que no tengo tanto conocimiento para dar una opinión de un escrito. Leyendo los comentarios, me quedaría corto para expresar mi parecer. Lo único cierto para mi, es que he gozado una y parte de la otra, leyendo lo que has escrito. Me pareció estupendo y lo disfruté.

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    1. En primer lugar, agradecerte tus palabras. Me alegra que te gustase el texto. Después, decir que tener conocimientos es algo muy valioso, pero que, sin duda, no es necesario para apreciar el arte o la literatura. Ayuda, claro, sobre todo para comprender algunos simbolismos o matices, pero la propia naturaleza del arte, de las letras, está dirigida a todo aquel que decida acercarse a éstas. Lo importante es lo que uno comprenda, lo que uno sienta y experimente al leer o al contemplar una escultura o un cuadro. La emoción, la sensibilidad, carece de expediente académico y, a mi juicio, está muy por encima de éste. Un placer. Un abrazo.

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      1. Me das una tranquilidad única porque me sentí desconcertado cuando leía tu texto. Tienes un estilo muy peculiar y tus respuestas aún mejores. Gracias por ayudarme a entenderme. Yo disfruto la lectura de tu blog.

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  4. Hace ya algún tiempo que no me agavillo con el humo del cigarro. Una imagen preciosa que hace recordar reuniones interminables en la niebla de la argumentación y…Me gusta. Saludos.

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  5. Hola, excelente la manera como has desmenuzado el agujero del vacío existencial, la alienación cosecha invidentes pero prefiero ver así me duelan los ojos a integrar el ejército de los zombies. Saludos.

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