Generación Visagra. Crónica de un Lobo inadaptado. Elloboestaaqui design…

 GENERACIÓN VISAGRA
     Acabo de leer el último email de mi correo. Pertenece a una editorial. Es insufrible lo amables que son. Incluso, para decir que no. Lo que nunca se dice es siempre lo mejor. Es la enésima vez. El enésimo que NO de este mes. Exceso de compromisos. Saturación. No dan abasto, afirman. Sé que no han leído mi trabajo. Lo sé. Los buzones están llenos de poemas. De versos. De jodidos poetas que se pasan el día rompiéndose los nudillos contra su puerta. Todo el mundo escribe. Todo el mundo tiene algo que decir y creen que lo dicen es importante o cojonudo. El futuro no es halagüeño. Mi brújula navega desubicada en un mar digital. Las palabras acertadas no bastan. La elegancia, el estilo, no son suficientes. Necesitas seguidores. Followers. Usuarios que indulten tus asonancias con la uña del pulgar de su Smartphone y te lleven en volandas a la cúpula del trueno sin haber leído ni el primero de tus versos. No tengo disfraz de superhéroe para luchar contra los heaters. Ni siquiera un traje de performance con el que jugar a ser poeta. Mis poemas se ahogan en su propia tinta y mis lágrimas se enjugan en un moquero de papel analógico que amarillea olvidado en un cajón. Eres un dinosaurio, Lobo. Un fósil. Un vestigio trasnochado de un pasado olvidado. Las cosas han cambiado. Facebook, Instagram, Linkedin. Tipos que teclean a toda hostia. Que comparten enlaces y comentan. Que retwitean y etiquetan con su máquina de etiquetar mientras googlean. Que hilan hilos de asonancias con el microprocesador de triple núcleo de su teléfono móvil. Son influencers. Fashion Bloggers. Creadores de tendencias que pasan el tiempo volando en su nube mágica de hashtags. Ahora se lleva la oralidad. Subirse al escenario y recitar con afectación. Sobreactuar. Está de moda, como los pantalones de ir a pescar o los flequillos de gilipollas. Todo lo que hace esa gente es poesía. Lo que regurgitan. Lo que sudan. Incluso la mierda que les sale por el culo se convierte en un poema trending topic.
Supongo que a estas alturas ya tendría que haber derribado la puerta con mi soplido. El Lobo está aquí, cerdos, aúllo. Imagino que es tentador pensar que no soy un buen escritor. Ni siquiera un buen poeta o un microrrelatista aseado. Ya lo has visto. Lo he intentado, pero fallé. Una vez y otra vez. Debería estar acostumbrado al rechazo. A la frustración. Al fracaso. Pero no es así y todavía sigo aquí. Escribiendo a todas horas en estos cuadernos negros, enfermos de oscuridad. Jugándome los cuartos con la tristeza de la madrugada. Fingiendo que entrego un pedazo de mi alma mientras los cazatalentos descubren la última perla editorial entre las sugerencias de amistad del Telegram. Un fofisano que escribe micropoemas con micropalabras o una hipster con flequillo que diserta sobre gatos con voz de mermelada. Lo mío son otras cosas. El barro. El cieno. La basura. Soy el coleccionista de miserias. El tipo que te habla de los desempleados. De las mujeres maltratadas. De lo que cuestan los aeropuertos para que caminen las personas. Del tipo que se tiró por la ventana cuando los del banco vinieron a desahuciarlo de su casa.
Yo soy el monstruo. El paria. El tipo que envenena tu buzón librero mientras secas los tórculos de tu imprenta con la mediocridad que purga el jodido mercado. Mi alimento es la carne cruda. El sufrimiento. La locura. Y mientras el mundo se consume a mi alrededor, me siento como debía hacerlo Bill Murray, sentado al borde de la cama del hotel más triste del mundo. Atónito. Inapetente. Extraño. Con cara de Bill Murray.
No sé jugar. Nunca he sabido bien cómo se hace. Esto es lo que hago. Lo que siento. Lo que soy cuando duermo. Cuando se apagan las luces y abandono el escenario en silencio. Cuando la arena deje de caer y mi carne haya dejado atrás la estulticia de tus versos y se vaya a pasear con los gusanos.
El tipo de la editorial que hizo el corta-pega de la nota me desea suerte. Me anima a seguir escribiendo. A perseverar. Sigue buscando. Igual que la inscripción en la tapa de un yogur. Igual que un Rasca y gana. Mi estómago se pone a centrifugar y ya en el retrete, tras deshacerme del spam, me siento como Scarlett Johansson contemplando la inmensidad de Tokio, sin comprender. Buscando su lugar en el mundo. Perdida mientras el mundo cambia. Perdida en el cambio, para siempre, con sus inquietantes bragas rosas.  
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32 comentarios sobre “Generación Visagra. Crónica de un Lobo inadaptado. Elloboestaaqui design…

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    1. Aprecio tus palabras, Silvia, y te agradezco lo dices. En realidad, no trataba de hablar de mí, sino más bien de esbozar un retazo del panorama que se ha ensanchado en los últimos años en el mundo poético-literario-editorial, adueñándose de él. Es una pena, esa es la verdad. En cualquier caso, y de todos modos, muchas gracias por tus ánimos, Silvia, eres muy amable. Un abrazo para ti también

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  1. Jajaja. Me ha encantado eso, “Incluso la mierda que les sale por el culo se convierte en un poema trending topic”. Excelente texto.Totalmente de acuerdo. “…Se lleva hablar por demás aunque no se diga nada. Entre vomita y bonita, ahora cualquiera recita, ¡vaya tela con las perlitas! Caricatos literatos y oportunistas especialistas. Ventrílocuos de saetazo, poetastros y bufones a borbotones, ¡con dos bemoles! Hay que estar alerta, que hay humanos muy troyanos. Gusanos que van sobrados de flexiones, son como los monzones: te dan una de cash y otra de escorpiones. ¡Vamos! Primero chatear y después pensar, porque, mientras, suenen los mocos como las campanas, seguirán los trols y las jaranas. Pero no desistas, que tú sí eres un artista, con ímpetu y en un santiamén, que les den…” Abrazo.

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    1. Sin duda muchas gracias gracias, María. Tienes ritmo. No hablaba expresamente de mí, sino, más bien de la coyuntura que pudre la cuestión artística y literaria. Las cosas son como son y la evolución, sin duda, es necesaria, pero no tiene que ser buena ni positiva. Aprecio, no obstante, tu ánimo y la rima que marca tu cintura. Bien por ti. un abrazo

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  2. Estamos en la época del Vale todo, y con esto también hablo de las editoriales; acaso alguna vez existieron tantas como ahora?, pues no, lo que ocurre es que ahora son creadas por poetas, los mismos que se publican en ellas, los que sólo publican a sus amigos. Sabes?, no te sientas ni triste ni frustrado, después de todo, uno escribe para que lo lean, y … sabes?, hay demasiados tantos con sus relucientes y bonitos poemarios guardados entre dos tapas… que nadie compra, y lo peor… ya nadie lee.
    No dejes de escribir, da igual donde ni como te lean, lo importante es que lo haga. Algún día cuando la “verdad” se asiente, emergerán tan solo lo que si eran poemas, lo que si, son editoriales; y aun cuando eso ocurra, no desesperes porque no te busquen o se queden contigo, tu seguirás escribiendo y siempre habrá quien te lea.
    Ya sé que tener un propio libro, es como el premio merecido, pero espera, ahora hay tanta mierda que disipar…
    Un abrazo! ( Me ha gustado mucho, y como habrás comprobado, estoy más que de acuerdo contigo).

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    1. Muchas gracias. Gracias por la consideración. Por el tiempo, por todo, de verdad que sí. En realidad no hablo expresamente de mí. No suelo hacerlo. Entiendo no obstante que se personalice. Retrato una situación aplicable o no a una realidad que afecta a la cuestión artística y literario-poética que, en el fondo, nada tiene que ver con la misma y le es absoluta y totalmente ajena. Lo que sí es triste y, a mi juicio, deleznable. Pero gracias. Gracias por tu aliento y, sobre todo, por tu postura. Un abrazo.

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      1. Hables o no de ti, el retrato es certero, y desde luego estoy totalmente de acuerdo con ello.
        No sabes el coraje que me da leer lo que para algunos es “literatura”, el coraje de oír tanto aplauso hueco, el coraje al saber, que simplemente por tener publicado un libro: autopublicado- publicamigo- publicompromiso, etc… un triste “pedo”, (“inadvertido”, para muchos), motive cientos de aplausos. No sé… yo soy lectora, no me considero salvo aprendiz de poeta, pero juro que no soporto a aquellos que palmean espaldas, porque les han dicho: que dudo que ni leído… que tienen un libro publicado. El culpable no es quien escribe, si no el que lee o dice hacerlo, el que ( ejemplo) ante una frase como: “hoy ha salido el sol” … se rinde a likes y aplausos, en este caso en las redes. Y así todo…
        Bueno, ha sido un placer.
        Feliz día!

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  3. No voy a darte la razón; debería importarte una mierda que lo haga. Me gusta como huelen tus relatos, esbozos sudorosos y malolientes de la vida de verdad, la que importa, la que supura, como el compañero que nos enjuaga la frente mientras deliramos febriles, nos sujeta la mano en nuestro último aliento. Porque también somos todo eso, sobretodo somos todo eso. Por lo que a mí respecta, soy un adicto a tus historias, por lo que cuentas en ellas de ti, o de otros, o de todos nosotros.

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    1. Me alegra que te guste. Sobre todo por ti. Y aprecio lo que has dicho. En cuanto a darme la razón o no y en lo que pueda importarme que me la den o me la quiten, creo que, en efecto, ya sabes la respuesta. Excelentes reflexiones, por cierto. Un abrazo y no dejes de venir

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  4. ¡Coñ…! ¿Te escribieron de una editorial?
    ¡Te felicito!.
    (Para la próxima, te sugiero que imprimas y enmarques ya que no deja de ser un diploma que alguna vez puede que sea valioso.)
    100% de acuerdo con tu aullido,Lobo.
    Un gran abrazo!

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  5. Un texto visceral y muy certero. Las editoriales son un negocio y actualmente el negocio renta más si contrata popularidad que no calidad.

    El hecho de que uses como fondo Lost in traslation ofrece esos rayos de sol que las nubes se empeñan en tapar. Un Bill Murray que muchos no veían en una película seria y que resultó ser enorme, una historia sencilla pero muy emotiva que se ha convertido en película de culto. Con trabajo y perseverancia todo es posible.

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  6. Nada nuevo bajo el sol Lobo: la creatividad siempre ha sido y seguirá siendo obviada en un principio, si no se dispone de algún padrino dispuesto a visualizar un interés camuflado. Estamos en época de cambio y disponemos de las tecnologías para que nuestras voces se oigan “un privilegio que los creadores del pasado no tenían”. Además, el expresar con total libertad los pensamientos procura una bella satisfacción, ¿podemos desear algo más? Pienso que sí, pero la vida está llena de deseos inalcanzables de forma racional y sin embargo, la lucha por alcanzarlos es un reto apasionante.
    Saludos.

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  7. Que cierto es todo lo que dices. Es impresionante la poca calidad de varias editoriales. Me siento plenamente identificada con lo que dices, que difícil sobresalir y no perder la fe en uno mismo cuando tanto imbécil tiene todo en bandeja de plata solo porque es medianamente agradable. Tienes talento, no cualquiera.

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