Enséñame las tetas. Elloboestaaqui Trademark

ENSÉÑAME LAS TETAS
    Aquella tía no me sacó el ojo de encima mientras soltaba mis despapuchos en aquel recital. Al terminar, nos largamos a beber a un bar de copas. Soy tanatopractora, dijo. Rimelizo muertos y le hago la manicura a los cadáveres. Sonaba apasionante, y la tanatopractora siguió hablándome de su trabajo. De los problemas con su novio, y que quería largarse de la ciudad, mientras yo no dejaba de mirarle las tetas. Enormes y erectas y duras, arañando el escote de la blusa con sus pezones de hierro. Dijo que mi poema de la furcia estaba de puta madre. Que parecía sacado de una película porno. Yo le dije que me enseñase las tetas, y ella se sonrojó y se echó a reír como una niña tonta, toda de rosa. Me soltó que estaba loco, y siguió hablándome de mis poemas. De lo que hubiese escrito ella y que le encantaría escribir una novela, sin que nada de todo aquello me importase. Acabé con el gin-tonic e hice un gesto a la camarera, que se acercó contoneándose con la botella. Entretanto, la tanatopractora seguía dándole a la lengua. Era un saco de palabras y palabras. Entonces, la agarré por el culo y la apreté contra mí. Estaba empalmado y tenía la polla clavada como una estaca en su entrepierna. Le insistí en que me enseñase las tetas y nos largásemos a follar a su coche. Ella me llamó gilipollas y dijo que pensara en darme su teléfono, pero no me lo dio y luego se marchó, así que tomé mi copa y me colgué de la barra, y me quedé allí sentado fumando un cigarro. Cansado. Sediento. Con mi verga ensangrentada. La camarera se acercó y me llenó otra vez el vaso, bien hasta arriba. Ginebra. Limón. Tónica. Pareces triste, dijo. ¿Quieres que te cuente un chiste? Le contesté que no. Que los chistes no me gustaban un carajo. Vale, dijo. Entonces, ¿quieres que te enseñe las tetas? Tenía las tetas grandes y blandas como crema de leche. No era la mujer de mis sueños, pero echamos un polvo rápido en el baño y, además, no me cobró las copas. Tampoco me dio su teléfono.
Torpedo 1936

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